Visita al instituto San Isidro

HISTORIAS DE (BUENA) VECINDAD

Acompañados e ilustrados por madres y padres de alumnos del Instituto San Isidro, hicimos dos recorridos por lo que ahora conocemos como Casa de Sueca y el Instituto San Isidro. Las relaciones en la ciudad son de muchos tipos, mutan, evolucionan, aparecen y desaparecen. Las de vecindad son las que las personas que viven al lado tienen. Los edificios y los lugares en la ciudad que están juntos pueden mirarse y relacionarse. También darse la espalda.

El primero de esos recorridos fue histórico a través de datos, documentos e indagaciones diversas que atesoran en el instituto y que nos hicieron comprender mejor la importancia histórica que tiene esta imbricada parcela del centro de Madrid y las diferentes etapas que ha vivido. Las piezas que componen el conjunto arquitectónico han tenido una gran diversidad de usos excepcionales, como la anterior catedral de Madrid, el Palacio de la Duquesa de Sueca o el primer cuartel de la guardia civil. Además de estos usos excepcionales, la concepción histórica, el diseño de los espacios y el desarrollo de los usos se ha estructurado en torno a los usos educativos de forma ininterrumpida. Consecutivamente podemos hablar del Colegio Imperial, la Escuela de primeras letras (uso original de lo que conocemos como Casa de Sueca), la primera Escuela de arquitectura de la ciudad y de la Escuela de oficios.

Plano de Teixeira, 1656

Este recorrido histórico concluye con el relato de la difícil relación que ha tenido el Instituto con el edificio vecino de la Casa de Sueca desde su abandono y durante las diversas intervenciones que se vienen produciendo a modo de obras y paralizaciones de obras. Especialmente, las intervenciones sobre los muros linderos entre la casa y los patios del instituto han supuesto riesgos para las personas, ocupaciones de los escasos espacios al aire libre del instituto e incluso la destrucción de elementos patrimoniales, como los vestigios de un reloj de sol histórico que marcaba las horas de la mañana en el patio del instituto.

El segundo recorrido fue por el propio instituto, que se presenta como un complejo de edificios de diferentes épocas y sus espacios intermedios. El interior del instituto linda también con la Casa de Sueca y con otros edificios de vivienda, que complementan con sus traseras y su ropa tendida un paisaje interior único. La cúpula de la colegiata, la presencia central un poco alienígena del aulario construido en los años 50, la entrada a una capilla consagrada que apenas se utiliza, una frondosa hiedra y los refuerzos de hormigón y acero que evitan mayores deterioros en el conjunto de muros rotos que separan Sueca del instituto, dan al patio de deportes un carácter peculiar que muestra las evoluciones caóticas de la ciudad.

Izquierda, Casa de Sueca. Centro, aulario años 50. Derecha, cúpula de la Colegiata y viviendas

La visita por el espacio confirma lo previsto y lo aprendido, la relación entre estos dos edificios es la relación entre sus paisajes interiores: el del patio del instituto, un caos armónico con capas de historia y generaciones y generaciones ininterrumpidas de alumnos y el de los patios interiores de la Casa de Sueca, abandonados y en obras. La relación entre estas dos caras, que viene siendo de molestias en los últimos tiempos, tiene todos los elementos para cambiar de fase y comenzar una diferente, de colaboración, disfrute y uso compartido.

En la visita también quedó claro el sentido común compartido entre los presentes, que proyecta dos elementos de diagnóstico que se incorporarán al Proceso Sueca:

1) El conjunto que comprende la suma de lo que conocemos como Instituto San Isidro y Casa de Sueca son un conjunto patrimonial y se apuesta por la puesta en valor del mismo como tal.

2) Se observan posibilidades de uso compartido y buena vecindad: tanto piezas o espacios abiertos en Casa de Sueca que puedan usarse por los más de 1000 alumnos y alumnas del instituto -como por ejemplo, los patios manchegos de la Casa de Sueca ideados por Antonio de Abajo al tiempo que trabajaba en las obras del Hospital General de Madrid, lo que ahora conocemos como Reina Sofía- como otras del propio instituto que puedan usarse para actividades desarrolladas desde los futuros usos de la casa de Sueca. Se trataría de ver, entonces, las posibilidades de comunicación directa entre ambos edificios.

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